jueves, 16 de octubre de 2014

Lesson 6. The british way


23/Sep/14

El primer día que me conduje un coche inglés, automaticamente mi mano derecha buscó la palanca de cambios y se encontró con la puerta. Pasados los primeros instantes de pánico (de mi marido) me lancé hacia la carretera (no sin antes dar ocho o diez vueltas por el parking a petición de mi marido, qué pesadito se pone a veces); y la sensación de aquella primera hora se parece a cuando te sientas al volante por vez primera en la autoescuela: máxima concentración y un señor al lado dándote indicaciones (en mi caso gritando "terceraaaaaaaaaaaaaa, mete terceraaaaaa....!!!!! NOOOOOOOOO a la derecha que le das al bordillooooo........ cuidadooooo ROTONDA!!!!")
Menos mal que soy quiet "per se", porque de lo contrario nos habríamos estampado contra alguna farola con semejantes gritos.
Al tercer día de conducción se encuentra una como de toda la vida y no hay más.
Los británicos conducen al revés, se rigen por un sistema de medida distinto, no consultan las mismas paginas de internet que el resto de los europeos, hablan al revés como todos sabéis (invirtiendo el orden lógico de las frases), tienen las escobas torcidas ( con el palo inclinado estilo barrendero -ésto es un misterio que trataré de resolver próximamente), hacen los registros de datos más extensos que nadie para cualquier cosita (si te vas a depilar con cera te hacen un exhaustivo historial médico previamente).....

Podría seguir pero entoces, qué os contaría la proxima vez???

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