lunes, 8 de abril de 2019

Lesson 109. Order!



   Another April Fools' Day has gone but the Big Brexit Joke is still to come. Shortly. There is no necklace that can help it. Nor even Mr John "speaker" Bercow's "order, order, orrrdeeeeer!!!"famous  battle cry seems to be able to fix the dominant gibberish at the British Parliament. I glance astonished at the sessions that their lord/ladyships presents us day in and day out at Westminster. Quite a show. After countless historic votes MPs have been unable to come to terms. It is the groundhog day. Once again. It's exhausting and nonsense. I never thought that I would ever see such a  deplorable spectacle. Not in this country. I guess the whole process is going to claim a few victims (an their corresponding necklaces and ties).


  Whereas the population is increasingly getting divided and confronted; Mr Bercow has become so popular, especially among non Britons,  that you can go on line and buy T-shirts bearing his ferocious face with the word ORDER printed on it. This enthusiasm is not universal in the UK. His ruling of parliamentary procedure has made him one of the most admired and hated men in the country. Certainly this is his big moment, after ten years being the speaker of the Houses of Parliament, this is what he will be remembered for.


  Recently, Britains and Non Britains have been (and will be) bombarded with all sort of uncertainties and a wide variety of possible answers to numerous questions depending on the Brexit outcome. What if...?, what if...?, what if ...?. The tesion increases along with the extension of the deadline. 29th of March, the B (for Brexit) day has no longer any meaning. It feels like holding our breath for an undetermined period of time just to take a new and deep breath in until the next B day comes. And so over and over. By the time this nightmare ends our oxygen level could be at its lowest ebb. Not for Mr Speaker, who has proved a wealth evidence of  lung capacity to keep calling to order to the MPs without batting an eyelid.
 

Resultado de imagen de John Bercow


  Otro primero de abril (día de los inocentes) ha pasado pero el Gran Chiste del Brexit está aún por llegar. En breve. No hay collar que pueda evitarlo. Ni siquiera el famoso grito de guerra del Sr. John "Presidente del Congreso" Bercow  "orden, orden, ordeeeeen!!!" parece que pueda arreglar el guirigay dominante en el parlamento británico. Miro atónita a las sesiones que sus señorías nos regalan día sí y día también en Westmisnter. Menudo espectáculo. Tras innumerables históricas votaciones los diputados han sido incapaces de llegar a un acuerdo. Otra vez. Es agotador y no tiene sentido. Nunca pensé que llegaría a ver semejante deplorable espectáculo. No en este país. Seguramente todo el proceso se va a llevar a más de uno por delante ( y su correspondiente collar o corbata).


  Mientras la población cada vez se encuentra más dividida y enfrentada, el Sr. Bercow se ha hecho tan popular, especialmente entre los no británicos, queu puedes comprar por internet camisetas luciendo su feroz cara con la palabra ORDEN impresa. Este entusiasmo no es universal en Reino Unido. Su forma de gobernar los procedimientos parlamentarios le han hecho uno de los más admirados y odiados hombres del país. En verdad éste es su gran momento, después de diez años siendo el presidente de la cámara, ésto es por lo que será recordado.


  Recientemente los británicos y no británicos hemos sido ( y seguiremos siendo) bombardeados por todo tipo de incertidumbres y una amplia variedad de posibles respuestas a numerosas preguntas dependiendo del resultado del Brexit. Y si...?, y si...?, y si...? La tensión crece junto con la extensión de la fecha límite. El 29 de marzo, día B (de Brexit) ya no tiene ningún significado. Se siente como si estuviéramos aguantando la respiración durante un indeterminado período de tiempo justo para tomar aire de nuevo hast que llegue el siguiente día B. Y así una y otra vez. Para cuando termine esta pesadilla nuestro nivel de oxígeno podíra estar bajo mínimos. No para el Sr. Presidente del Congreso, quien ha probado capacidad pulmonar de sobra para seguir llamando al orden a los diputados sin que se le mueva un pelo de la cabeza.

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